domingo, 26 de septiembre de 2010

4 Años Después

El fútbol actual, extremadamente "cortoplazista", exigente en resultados y poco interesado en belleza y vistosidad del juego, ha provocado que muchos de nosotros, los entrenadores, vayamos planteándonos metas cortas, sin mucha proyección a futuro porque sabemos que tarde o temprano puede venir una mala racha de partidos y tener que dejar el cargo, para que otro colega asuma y continúe el trabajo que ya habíamos comenzado.
La meta más común de todos los Directores Técnicos es: Ganar el partido que viene. Sin embargo, y como decía en el anterior comentario, el tener ambición de gloria combinada con el hecho de vencer un partido, automáticamente provoca el deseo de ganar el siguiente y luego el próximo y así sucesivamente.
En 2006 dirigía al equipo del Club Canarios y en gran campaña pasamos 8 fines de semana sin perder entre empates y victorias, algo que en su momento me llenó de satisfacción, sin embargo dos años más tarde en una época terriblemente mala tuvimos una serie de 7 partidos consecutivos de derrotas.
A partir de entonces la premisa era nunca más sentirme así, tan derrotado, tan superado, por rivales que en su mayoría no estaban a la altura de nuestro equipo, pero que por uno u otro factor terminaban ganándonos.
 ¿Cómo superar ese sentimiento? la respuesta la encontré ayer 25 de septiembre de 2010, terminó el partido y ganamos 1 - 0 a Bancruz, mi The Strongest Tarumá completó así 9 semanas sin derrota, 7 victorias y 2 empates. El sentimiento de Gloria, el saberse muy superior al resto que entre murmullos de admiración y envidia contemplan el logro desde abajo en la tabla de posiciones hicieron que, por fin, borre el doloroso recuerdo de las derrotas.
Pasaron 4 largos años, las 8 semanas invictas quedaron en la historia, ahora la marca a superar es un poco más alta, pero el domingo que viene tengo la posibilidad de volver a hacerlo, total   "Hay que ganar el partido que viene"

jueves, 16 de septiembre de 2010

Regla 1: No entramos a competir, entramos a ganar

En un fútbol tan menospreciado como el nuestro, es muy fácil aburguesarse y no aspirar a llegar muy alto en los campeonatos que se disputan, es más, muchos clubes simplemente participan de ellos sin ninguna ambición en particular. ¿Objetivos? no descender, pero tampoco campeonar, entonces ¿cuál es la razón de su existencia, si no quieren ser campeones?, ¿sino entras a ganar, a qué entras entonces?
La enseñanza que se le da al jóven futbolista boliviano, en la mayoría de los casos, es la de ser un mediocre "participante"
Personalmente, no me gusta participar, me gusta ganar, ser campeón, saberme mejor que el resto, disfrutar la joya de estar en la cima y ver que otros, por más fuerza que hagan, no consiguen bajarme.
Y el momento en que gano algo, quiero inmediatamente ganar una y otra y otra vez. Es la adicción a las "copas" la que mantiene vivo a un jugador, a un entrenador, a un dirigente, a un equipo.
Esto no es un discurso en particular, es lo primero que escuchan mis jugadores, el primer día de entrenamiento.
"......y el que no crea que podemos salir campeones que tome sus cosas y se vaya, miren, la puerta está abierta".

Bienvenidos

A partir de hoy quiero compartir con ustedes mi más grande pasión: el fútbol.
No en un sentido periodístico ni crítico, sino más bien, como un obrero de este maravilloso deporte que vive día a día, las alegrías, tristezas, ilisiones y preocupaciones que nos regala. Trataré de contarles lo que se siente antes de entrar a la cancha, lo que se habla en el camarín, lo que se vive en la semana, lo que se sueña las 24 horas del día, les comentaré de técnica y táctica para que luego puedan compartir conmigo sus ideas, y en algún momento también hablaremos de los partidos más importantes.
Pero sobretodo conocerán lo que anoto en mi pequeña libreta y algunas de las manías de mi "yo entrenador"

Disfrútenlo.

Klaus